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noviembre 23, 2024Las conexiones digitales han redefinido las expectativas humanas en las relaciones. Los encuentros a través de aplicaciones se han convertido en la forma más habitual de conocer gente. Sin embargo, este «conocer» muchas veces no distingue lo virtual de lo real, y se juega a un «como si» que funda los límites e influye en el lenguaje.
Un mero contacto es una amistad, un match se vive y se expresa como si fuera una conexión real, como si el otro estuviera frente a nosotros e intentásemos conquistar y conocer.
El breadcrumbing es un término que se refiere a las pobres señales de interés en una relación que desde el principio pudo haber sido diferente. Se caracteriza por mensajes confusos, stickers o memes que indican que el otro está, pero alejado o no se decide.
Este estado, prolongado en el tiempo, lleva a la indecisión, a pensar en múltiples conjeturas, a la impotencia por miedo a que si se plantea poner un límite, la relación se terminará para siempre.
Las personalidades temerosas son más propensas a entablar este tipo de comunicación que se prolonga en el tiempo, no se animan a enfrentar la realidad cuando sería lo más indicado.
Afrontar, no replegarse, no huir, serán las conductas más recomendadas, siempre y cuando no existan factores de riesgo. Recibir migajas es una afrenta a la estimación personal, nadie debería quedarse en ese lugar dañino esperando un cambio en la conducta del otro; si actúa de esa manera ya es evidencia suficiente para poner un límite.
En resumen, el breadcrumbing es un peligro para las relaciones, ya que puede llevar a la indecisión, la impotencia y la afrenta a la estimación personal. Es importante afrontar la realidad y no quedarse en un lugar dañino esperando un cambio en la conducta del otro.

