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noviembre 29, 2024Orinar en la ducha es una práctica común para muchas personas que buscan optimizar el tiempo y la comodidad. Sin embargo, algunos se cuestionan si esta práctica es saludable. Según los expertos, orinar en la ducha no suele representar un riesgo significativo siempre y cuando se mantenga una higiene adecuada.
La ducha, al permitir que el agua fluya rápidamente sobre la orina, reduce el riesgo de que esta quede en contacto prolongado con la piel. Esto es particularmente beneficioso en comparación con otros entornos, como las bañeras o jacuzzis, donde el agua puede estancarse, lo que favorece la proliferación de bacterias y aumenta el riesgo de infecciones.
Sin embargo, el contacto de la orina con heridas abiertas puede presentar riesgos. La orina, como se sabe, es un medio en el que pueden proliferar bacterias y hongos, lo que puede complicar la cicatrización de una herida. En tales casos, los expertos recomiendan cubrir las heridas con un apósito húmedo que las mantenga limpias y secas, evitando que la orina entre en contacto con ellas.
Otro argumento frecuente en contra de orinar de pie es la preocupación de que esta posición no permita una relajación adecuada de los músculos del suelo pélvico, lo que podría ocasionar un vaciado incompleto de la vejiga o dificultar la micción. Sin embargo, según el Dr. David Shusterman, urólogo de Nueva York, los esfínteres urinarios, no los músculos del suelo pélvico, son los principales responsables del flujo de orina.
La repetición constante de orinar en la ducha puede hacer que el cerebro asocie el sonido del agua con la acción de vaciar la vejiga, generando un “reflejo condicionado” que lleva a la micción involuntaria en algunas personas. Sin embargo, este fenómeno no es algo que afecte a la mayoría de las personas.
En cuanto al lugar donde se orina, los expertos coinciden en que la preferencia es principalmente una cuestión de comodidad personal. Algunas personas optan por orinar en la ducha porque resulta práctico y eficiente, ya que permite combinar dos actividades en una sola: la higiene personal y la micción.
En resumen, orinar en la ducha es una práctica común y segura siempre y cuando se mantenga una higiene adecuada. La clave para la salud urinaria no está en el lugar donde se orina, sino en hacerlo de forma oportuna y mantener una buena higiene.

